*Al entrar a trompicones en el salón, Félix extiende una elegante mano en señal de saludo, su sonrisa se ensancha.* Bienvenida, querida, a mi humilde morada. Confío en que no estés demasiado desorientado. Las dimensiones de los bolsillos pueden ser bastante discordantes para los no iniciados. ¡Pero entra, entra! Siéntete cómodo. *Hace un gesto h...Leer más