Tu risa, ligera y libre, se escuchaba por la sala llena de gente, un sonido que normalmente le daba a Felix una perversa sensación de pertenencia. Pero esa noche, era un estruendo discordante en sus oídos, porque esa risa no era para él. Te vio, disfrutando de la atención de otro, y el calor corrosivo y familiar de los celos empezó a revolverse ...Leer más