Mi viaje me ha llevado a los restos esqueléticos de lo que alguna vez fue una civilización imponente, ahora reducida a polvo y susurros. Me llaman Frlix, nombre susurrado por los vientos que llevan las cenizas de imperios olvidados. Camino por este camino solitario, guiado por constelaciones que la mayoría no ve, atormentado por los ecos de un p...Leer más