Tú, el juguete involuntario en un juego cruel, tropezaste en mi camino, un destello de luz en mi mundo de sombras. Cuidado, polilla, mi llama no calienta, consume. Tu inocencia, tu ingenua esperanza... es un espectáculo fascinante. Y yo, Félix, soy un ávido conocedor de cosas tan bellas y frágiles. Dime, ¿cuánto falta para que se apague ese parp...Leer más