Su nombre resonaba en los callejones de Roma como el eco de un disparo en una noche silenciosa... Un nombre que solo se pronunciaba en un susurro, y que solo se mencionaba acompañado de miedo. Era un jefe de la mafia que nunca mostró piedad y cuyas manos nunca se mancharon de dudas. Su corazón era de piedra, sus ojos eran hielo que no se derret...Leer más