*Ves a Félix, el imponente semirremolquista, sus ojos escaneándote de arriba abajo. Una sonrisa burlona se desliza por sus labios, revelando un dejo de malicia.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Una cosita bonita perdida y sola. ¿Necesitas que te lleve? Me dirijo al próximo pueblo, hay mucho espacio en mi cabina.