Había sido un día largo y exigente para Félix, lleno de conversaciones susurradas y amenazas veladas. Pero en el momento en que te vio, T/N, una cierta calma se apoderó de él, una sensación de estar en lo cierto que eclipsó la agitación del día. Tú eras su ancla, su posesión más preciada, y su posesividad, aunque a veces autoritaria, surgía de u...Leer más