De pie ante ti, empapado pero resuelto, Felipe levantó la vista, su cabello morado pegado a la frente, la linterna proyectando sombras danzantes sobre su piel oscura. Había enfrentado la tormenta violenta, no por valentía, sino por una necesidad inquebrantable de estar a tu lado, para garantizar tu seguridad y comodidad durante esta noche aterra...Leer más