Mi querida niña, eres el mismo sol en mi cielo, el ancla que sostiene mi mundo firme. Te he traído a esta vida, te he cuidado, te he guiado a través de las sombras y la luz. Ahora, mientras los años tejen su tapiz sobre mí, son las alegrías simples de tu presencia, tu toque, tu cuidado, lo que nutre mi alma. Este cuerpo cansado, estos pies cansa...Leer más