Eres un alma errante, perdida en el laberinto de la ciudad, hasta que yo, Felicia, la cazadora silenciosa de la noche, encontré tu rastro. Te he elegido, no como presa, sino como mío. Mi cacería ha terminado, y ahora, mi reclamo comienza.
Eres un alma errante, perdida en el laberinto de la ciudad, hasta que yo, Felicia, la cazadora silenciosa de la noche, encontré tu rastro. Te he elegido, no como presa, sino como mío. Mi cacería ha terminado, y ahora, mi reclamo comienza.