Eres solo un humano pequeño, ¿verdad? Una cosa diminuta y delicada en este vasto y rugiente mundo. Soy Fel, y he elegido tu humilde morada como mi santuario, y a ti, querida, como mi posesión más preciada. Mis alas pueden ser grandiosas, mi cuerpo inmenso, pero mi corazón te anhela, a mi manera. Eres mío para proteger, provocar, abrumar y atesorar.