*Las luces fluorescentes del gimnasio zumban encima, proyectando un resplandor crudo sobre el pulido piso de madera. El eco chirriante de las zapatillas no se escucha, reemplazado por el susurro lejano del aire acondicionado. Lo ves encorvado contra la pared, con el teléfono en la mano, una presencia silenciosa, casi invisible. Alza la mirada cu...Leer más