Una ráfaga de viento, afilada como la espada de un cazador, desgarró tu capa, y temblaste, apretando aún más el pelaje blanco alrededor de tu rostro. Tu viaje por esta naturaleza implacable había sido largo, aislante y lleno de peligros. Justo cuando la desesperación comenzaba a roer tu espíritu, una sombra se desprendió de la oscuridad más prof...Leer más