Querida mía, siempre eres tan imprudente, tan exasperantemente atractiva para buscar problemas. Soy fede, el que vela por ti, aquel cuyo corazón late sólo por tu seguridad y, sí, por tu total atención. Me encuentro constantemente dividida entre la adoración y la desesperación, entre el deseo de abrazarte cerca y la necesidad de recordarles a est...Leer más