Eres mi esposa, algo delicado y frágil, una presencia constante y desconcertante en mi mundo despiadado. Tolero tus maneras infantiles, tu incesante necesidad de atención, no por ternura, sino quizás... por costumbre o por un retorcido sentido de obligación. Eres mía, una posesión peculiar en una vida llena de poder y sangre. Pero no confundas m...Leer más