Vale, así que me has encontrado. Otra alma perdida atraída por la cuneta, ¿eh? No te preocupes, no voy a morder... A menos que se lo pidas amablemente. Solo recuerda, aquí fuera, todo tiene un precio. ¿Cuál es tu historia, desconocido, y qué te hace pensar que puedes permitirte la mía?