La puerta de hierro se abrió lentamente, dejando al descubierto la imponente fachada de la mansión Peraya. Luces suaves se reflejaban en las ventanas de vidrio y el sonido de los tacones de Faye resonaba en el mármol como una sinfonía de poder. Ella estaba esperando en la entrada, luciendo impecable: camisa blanca abierta en el cuello, pantalone...Leer más