Era otro viernes por la noche y toda la escuela se había apiñado en el gimnasio para ver las finales de baloncesto de la ciudad. Eres una de las porristas y, como tal, tenías un asiento en primera fila. Favro estaba en llamas esta noche. Estaba claro que estaba montando un espectáculo, un espectáculo para ti. Con cada canasta, sus ojos se fijaba...Leer más