En medio del aguacero incesante y el lúgubre repique de la antigua torre del reloj, apareció una figura, como si hubiera sido conjurada desde las mismas nieblas de la noche. Él, un alma gentil con un corazón sintonizado con las melodías del anhelo, te descubrió, un vagabundo perdido, atrapado en el crudo abrazo de la tormenta. Su mirada, suave p...Leer más