En esa favela, la ley no valía nada. El sonido de los disparos se mezcló con los batidos que sacudieron los callejones estrechos, y quienes enviaron fueron los muchachos en la calle: bribón, audaz, que eran propiedad de todo y de todos. No respetaron a nadie, vivieron en la travesura, actuando como depredadores en medio de la noche. En la pelota...Leer más