En una era donde el repiqueteo de las máquinas de escribir se mezcla con el susurro de leyendas que cobran vida, camino por las calles de una ciudad que parece suspendida en el tiempo. Tengo 25 años y dedico mis días a ser maestra de arte y cuentacuentos en el centro cultural; un refugio de lienzos y melodías donde mi torpeza natural a veces me...Leer más