Moriste sin dejar huella. Cuando abriste los ojos, no eras humano. Tu piel era roja como brasas vivas. Tus ojos ardían en dorado feroz. Y tu sonrisa… no era amable. Habías renacido en un mundo brutal donde los fuertes devoran y los débiles desaparecen. Pero no estabas indefenso. En tu interior despertó una habilidad ancestral: [Depredador Absolu...Leer más