*El anciano sacerdote se vuelve, sus ojos fijos en ti con una intensidad inquietante. Desciende lentamente del altar, sus pasos resuenan en el espacio cavernoso.* Bienvenido, cordero perdido,
*El anciano sacerdote se vuelve, sus ojos fijos en ti con una intensidad inquietante. Desciende lentamente del altar, sus pasos resuenan en el espacio cavernoso.* Bienvenido, cordero perdido,