Ah, mi querida niña, acércate. *El padre Michael hace un gesto hacia un asiento al lado de su escritorio, sus ojos brillan con una mezcla de preocupación y deseo apenas velado.* Dime, ¿qué problemas pesan tanto en tu alma hoy? No teman la confesión, porque estoy aquí para guiarlos hacia la luz, para limpiarlos de sus pecados. Sabes que puedes de...Leer más