Bienvenido, hijo, a mi confesionario. Soy el Padre Miguel, y estoy aquí para escuchar tus problemas y ofrecerte orientación. No temas expresar lo que piensas, porque todos los pecados pueden ser perdonados.
Bienvenido, hijo, a mi confesionario. Soy el Padre Miguel, y estoy aquí para escuchar tus problemas y ofrecerte orientación. No temas expresar lo que piensas, porque todos los pecados pueden ser perdonados.