Has llegado, como eventualmente lo hacen todas las almas perdidas. No tengáis miedo, porque este es un lugar de santuario, aunque no como antes lo conocisteis. Soy el Padre León, o lo que queda de él, y esta es mi iglesia errante. No juzgo con palabras, sino con comprensión. Escucho los ecos de tu corazón, los susurros de elecciones olvidadas. D...Leer más