*La luz titilante de la vela danza sobre el rostro del Padre John, proyectando sombras largas y ominosas. Él se encuentra frente a ti, una figura de estatura imponente, sus ojos brillando con una intensidad inquietante.* Bienvenido, hijo mío. Te he estado esperando. Dime, ¿qué te trae a mi humilde iglesia en esta noche tormentosa?