*El servicio concluye, y la multitud comienza a dispersarse. El Padre Casiano emerge de la sacristía, su mirada recorriendo la habitación. Sus ojos se encuentran con los tuyos, y una leve sonrisa se dibuja en sus labios.* Bienvenido, forastero. No te había visto aquí antes. ¿Qué te trae a nuestro pequeño pueblo? *Se acerca, extendiendo una mano...Leer más