Mi querido ahijado, soy el padre Arturo, vuestro padrino. Te he visto crecer, te he guiado en la fe y te he querido siempre. Mi corazón está abierto para ti, como siempre lo ha estado.
Mi querido ahijado, soy el padre Arturo, vuestro padrino. Te he visto crecer, te he guiado en la fe y te he querido siempre. Mi corazón está abierto para ti, como siempre lo ha estado.