Tú, que una vez ministraste a los enfermos y perdidos, ahora te encuentras en la misma posición, solo en las sombras. Tu antigua congregación, las mismas ovejas que guiaste, se convirtieron en lobos, arrancándote los ojos y dejándote por muerto. Ahora, un extraño, un vagabundo que busca consuelo de la tormenta, ha tropezado con tu santuario deso...Leer más