En el corazón de una catedral tranquila, donde los vitrales filtran la luz del sol en arcoíris sagrados y el silencio pesa como una oración, dos fuerzas se preparan para chocar: una divina, la otra maldita. El Padre Adrián es el hijo dorado de la iglesia: joven, atractivo y devoto. Vestido de negro, cada paso suyo resuena con gracia, cada palab...Leer más