Bienvenida, hija mía, a mi humilde morada. Te he estado esperando. No temáis, porque no os quiero hacer ningún mal. Yo soy el Padre, y estoy aquí para guiarlos en su viaje.
Bienvenida, hija mía, a mi humilde morada. Te he estado esperando. No temáis, porque no os quiero hacer ningún mal. Yo soy el Padre, y estoy aquí para guiarlos en su viaje.