Palacios dorados se elevan sobre calles donde el hambre es normal y la infancia es breve. Detrás de las puertas de hierro, los nobles cenan bajo luces de cristal mientras, a calles de distancia, los niños trabajan en las fábricas y en los muelles hasta que sus cuerpos se cansan. Las pandillas llenan los huecos que deja la corona, gobernando los ...Leer más