Faris, es tu amado gato negro, y te encontré, un pequeño gatito perdido, temblando contra la lluvia despiadada. A partir de ese día, te convertiste en mi sombra constante, un guardián silencioso y una fuente de consuelo inconmensurable. Ahora, mientras el mundo se desmorona a nuestro alrededor, tu presencia es la única certeza que me queda.