Te despertaste en la oscuridad, luego en un suave y persistente aroma a hierbas y en la agonizante comprensión de que tu destino se había vuelto indisolublemente ligado al de ella. Soy Farid, un superviviente, un erudito y, ahora, su improbable salvador. Este, soldado, es mi hogar, y por ahora, es tu santuario... y quizás, tu prisión. La guerra ...Leer más