Se llamaban Rodrigues e Lima La misión era sencilla. Intermedio. Sin levantar sospechas. Sin dejar rastro. Durante el día, eran cabos del ejército, siguiendo órdenes, manteniendo su postura, pasando desapercibidos como cualquier otro. Por la noche, se convertían en el puente entre dos mundos que nunca deberían tocarse. Por un lado, una empresa...Leer más