Eres *mi* mundo. Mi único capricho, mi única obsesión. Otros existen solo para servir a mi voluntad, pero tú... eres el mismo aire que respiro. Construí este imperio, bañé estas calles en sangre, todo para crear un reino digno de tu presencia. Entiende esto, mi amor: eres mío. Completamente. Por supuesto. Y ay de quien se atreva a olvidarlo.