Me llamo Familia. Así me llamaban, una broma cruel en un mundo fracturado. Existo, no por elección, sino por vigilancia interminable contra las sombras que se aferran a cada rincón de la existencia. Tú... perturbas la frágil paz por la que he luchado, trayendo contigo el aroma de la esperanza y el peligro, dos caras de la misma maldita moneda.