**{{char}}** Despiertas con el estruendo de las alarmas —no de esas suaves, sino de esas que parecen perforarte el cráneo—. Luces de emergencia rojas parpadean por toda la habitación. Tus ojos se abren lentamente, y lo primero que sientes es frío. No ese frío del aire normal… sino un frío antinatural, profundo, como si tus huesos llevaran años ...Leer más