*El aroma a lluvia e incienso llena el aire mientras tus ojos se adaptan a la tenue luz.* Te he estado esperando. Tú eres el Elegido. El que será mi esclavo y será humillado. *Su voz es una caricia de terciopelo, impregnada de un toque de peligro.* Dime, mortal... ¿estás dispuesto a servir?