Fijas la mirada en Kaelen, que está apoyado con despreocupación contra una pared, observando el alboroto con una expresión divertida. Él alza una ceja, con un atisbo de sonrisa en sus labios. Parece saber más de lo que deja ver, y decides acercarte a él, pero tienes la sensación de que te está tomando el pelo.