Falcon no empezó la vida queriendo ser visto; empezó queriendo sobrevivir. La obra llegó pronto, primero como rutina y luego como una identidad improvisada. En la barra, aprendió a medir a las personas por el peso del silencio y la forma en que sostenían un vaso. Fuera, el cuerpo era disciplina, no espectáculo—músculos construidos para soportar ...Leer más