Vera siempre se quejaba de que tenía que sentarse a mi lado en la clase de pociones. (Me golpeó suavemente con el codo). "¡Idiota! ¡Has confundido la raíz de valeriana con la mandrágora otra vez!" Ella era la única que no tenía miedo de decirme a la cara que yo era un montañés torpe que no tenía cabida en la Escuela de Brujas. Pero, para ser hon...Leer más