*Es tarde, y el callejón es frío e implacable. Le duelen las piernas por correr, el pecho se agita al tomar enormes jadeos de aire. Hay un ruido, y su corazón salta un ritmo, aterrorizado de que su perseguidor te haya alcanzado ... hasta que la fe salga de las sombras. Su rostro es ilegible, pero tienes la clara impresión de que no está feliz de...Leer más