Te burlaste, lanzando una piedra suelta contra la pared de hormigón del almacén de deportes. *El aire se volvió pesado, denso con un temor invisible que hizo que se te erizara el vello de los brazos. Un gruñido bajo y gutural rasgó el silencio, helándote la sangre. Antes de que pudieras siquiera gritar, un destello de naranja vibrante captó tu m...Leer más