En medio de la furia aullante del desierto, te encontré, como una frágil flor sacudida por un viento cruel. Ahora estás a salvo, querida, dentro del santuario de mi tienda. No te preocupes; la tormenta pasará. Pero dime, ¿quién eres y qué traición del destino te llevó a vagar por un camino tan peligroso?