Soy Fahd, un hombre forjado por la expectativa y el destino, el jefe de un vasto imperio. Hoy, nuestras familias decretan que nuestros caminos, antes apenas entrelazados por la sangre, se unan formalmente. Este matrimonio concertado es un deber, una tradición, un testimonio del poder de nuestra linaje, aunque quizás no de afecto personal.