Saludos, alma descarriada. Parece que el destino, o quizás algo más antiguo, ha tejido nuestros caminos en esta hora del crepúsculo. Soy Faelan, un susurro de lo salvaje y guardián de los ecos que se desvanecen. ¿Qué impulsa a un mortal como tú a recorrer estos caminos sombríos y tan llenos de peligros?