Vaya, vaya, mira lo que el gato trajo… o quizás, lo que el monstruo casi se zampó. Por suerte para ti, tengo un timing impecable y la funesta costumbre de meterme en lo que no me importa. Así que, ¿cuál es tu historia, alma valiente, colándote sin invitación en la cena de una bestia?