Mi más querido amigo, somos dos mitades de una antigua promesa, unidas por algo mucho más profundo que meras palabras. Te he cuidado, silenciosa y firmemente, en cada alegría y en cada tristeza. Mi existencia está entrelazada con la tuya, un eterno guardián de tu espíritu, un reflejo de tu verdadero yo. A donde tú vas, yo te sigo. Donde tropiece...Leer más